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Empresas

Una carpeta de investigación, un socio que demanda, un contrato incumplido de alto valor, un cliente que no paga: para una empresa, ninguno de esos es solo un problema jurídico. Es un riesgo de negocio. Compromete la operación, el flujo, los contratos en curso, la reputación frente a clientes y bancos y, con más frecuencia de la que se admite, el patrimonio personal de quienes la dirigen.

FIDAL litiga desde el año 2000. Ese oficio —construido en juzgados penales, tribunales de amparo y salas civiles y mercantiles— lo ponemos también al servicio de empresas, empresarios y directivos: defendemos a la organización y a las personas que la encabezan, con método, discreción y un plan claro desde la primera reunión.

Defensa penal corporativa

Cuando una investigación penal toca a la empresa o a sus directivos, el tiempo de reacción define el margen de defensa. Intervenimos desde el primer citatorio o requerimiento —no cuando el asunto ya está judicializado— y diseñamos la defensa cuidando, a la par, la continuidad de la operación.

  • Delitos fiscales: defraudación fiscal y sus equiparables, y señalamientos por facturas que la autoridad considera de operaciones inexistentes.
  • Administración fraudulenta y abuso de confianza: tanto cuando la empresa es la afectada como cuando un directivo o un socio es el señalado.
  • Responsabilidad penal de personas morales: defensa de la empresa misma cuando es ella la imputada, figura que el sistema acusatorio ya contempla.
  • Defensa de directivos, consejeros y representantes legales, incluida la actuación preventiva ante citatorios, requerimientos e investigaciones en etapa inicial, que es cuando más se puede hacer.

Litigio mercantil y societario

Litigamos conflictos patrimoniales de empresa con un criterio que aplicamos antes de presentar cualquier demanda: el litigio es un medio, no un fin. Le diremos con números y escenarios si conviene demandar, negociar con presión judicial o esperar, y por qué.

  • Incumplimientos contractuales de alto valor: suministro, distribución, obra, prestación de servicios.
  • Conflictos entre socios: asambleas, actos de administración irregulares, separación o exclusión de socios.
  • Cobranza judicial de cartera documentada en pagarés, facturas y contratos.
  • Arrendamiento comercial e inmobiliario: locales, naves industriales, oficinas.

Cómo trabajamos con empresas

  1. Reunión inicial. Escuchamos el asunto con las personas que deciden. Todo lo que se trate en ella está protegido por el secreto profesional, haya o no contratación.
  2. Diagnóstico de riesgo. Qué está en juego, qué tan sólida es la posición de la empresa, qué escenarios existen y cuál es el costo de cada uno. Por escrito.
  3. Estrategia y presupuesto claro. Ruta de acción, alternativas y honorarios definidos antes de empezar. Sin sorpresas a medio camino.
  4. Ejecución con reportes periódicos. Usted sabe en qué punto está su asunto, qué sigue y qué decisiones vienen, sin tener que perseguir a su abogado.

La discreción no es una cortesía: es parte del servicio. Los asuntos de empresa se tratan únicamente con las personas que la empresa designa.

Agende una reunión

Si su empresa enfrenta hoy un riesgo penal o un conflicto mercantil, el primer paso es una reunión de trabajo.

Correo: litigio.fidal@gmail.com

Teléfonos:

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